Querido diario dos

Esta última semana ha sido ajetreada, pero genial, me encanta estar haciendo planes constantemente y aprovechar cada minuto del día (considerado día hasta la hora de cenar que dejo de ser persona para pasar a bulto en el sofá).

El trabajo, de momento, de ocho a tres, no es nada pesado y en los super-descansos para café nos lo pasamos muy bien.  Seguramente me dará una pena horrible acabar en diciembre pero así me centraré más en las clases de doctorado, el cual hasta ahora es bastante relajado ya que sólo tengo clase los lunes un par de horas.  Las tardes en la biblioteca pasan volando (si entendemos biblioteca por largos cafes y charradas de horas en la calle) pero también cunde el rato.

No me preocupa trabajar poco por la tarde porque afortunadamente el ordenador del curro regala tiempo. Sí, porque le cuesta abrir cada carpeta (sin exagerar) entre cinco y diez minutos, con lo cual ya me he leído y sacado apuntes de un par de libros (sí, abro y cierro carpetas constantemente).

Además considero bien aprovechado el tiempo si estoy con amigas, que no siempre tengo la posibilidad de ver y que no sé cuanto tiempo durarán en Zaragoza.

He empezado con muchas ganas el doctorado.  Voy mirando cosicas para la tesis y para la clase que ha empezado ahora.  El último año de la carrera saqué muy buenas notas y me arrepentí de no haber hecho lo mismo el resto de años (que malo es ser vaga) y el doctorado es como una segunda oportunidad en la que no quiero meter la pata.  Ahora ya no hay exámenes, son pequeños trabajos de investigación, aunque no sea novedoso el tema que planteas, pero por lo menos demostrar que sabes encontrar información, muchas veces en archivos dejados de la mano del hombre hace tiempo.

Por cierto, esta jodido lo de robar material de oficina, jeje, hasta para un boligrafo hay que dar cuentas.  Diré en mi defensa que además de bromear, las desapariciones masivas de sacapuntas (muy buenos, por cierto) y carpetas sucedían ya antes de que yo pusiera un pie allí.  se están montando una papelería a expensas del ciudadano.

2 pensamientos en “Querido diario dos

  1. No se porqué, pero en lo de las “amigas que no siempre tengo la posibilidad de ver y que no sé cuanto tiempo durarán en Zaragoza” me he dado por aludida… ;D

    Espero repetir esas escapaditas para café (o zumos y merienda) más veces, porque como bien dices, yo al menos no sé cuánto duraré por Zaragotham, lo que es seguro es que aunque deje la ciudad ( que ya te adelanto que será dentro de algun tiempo más o menos lejano) siempre “volveré”, y como no, tendré preparada mi tripilla para tomar un café contigo.
    Que las amigas de universidad, las buenas, lo son para toda la vida, y querida, tu estás en mi lista!!!

    Cuidate mucho!!

    Un beso,
    Maria Jesús Selerkála.

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