
Ya he borrado cuatro o cinco veces el comienzo de este post. Ninguna combinación de palabras que he utilizado está a la altura de las letras que se merecen estos artistas y poetas que son Marea.
Me alegra que Koke me convenciera para ir a primera fila, días antes del concierto me siento como una adolescente ansiosa por ver al grupo que ha endiosado, y una vez allí no me atrevo a llegar a primera fila, me siento mayor, la primera fila ya no es para mí, ¡mentira!, allí se siente mejor.
Además de disfrutar de un fantástico concierto, conocimos a una tía cojonuda, a la cual agradezco que me consiguiera la púa que veis en la foto. ¡ Qué grande eres Larraitz !, ya sabes, nos vemos en los bares.
Afortunadamente, siempre hay cosas que no cambian, y Marea es punto de encuentro con amigos de un no muy lejano pasado y de largas noches de sábado compartiendo jarras y jarras de kalimotxo, ya lo dijo Aitor….pasarán años sin vernos, pero sabemos que en Marea nos encontraremos…borrachos y afónicos….también nos veremos en los bares.
El concierto dio comienzo con Entre hormigones y Petenera. Además, del último disco tocaron Por cuatro perras, Aceitunero, El trapecio, Mierda y cuchara, Mil quilates, Los mismos clavos, con la que los muy perros me arrancaron un lagrimón…Sólo les reprocharía que no tocaron La hora de las moscas y Me corten la lengua, que son mi debilidad.
De discos anteriores no faltó El rastro (muy bien cantada por el Piña, entre otras que también cantó), A caballo, Ciudad de los gitanos, Corazón de mimbre, A la mierda primavera, La Rueca, El romance de José Etxailarena,Trasegando (que buena), y sé que me estoy dejando más canciones, además de El perro verde y Marea con las que remataron el concierto dejándose la piel.
Las presentaciones y dedicatorias que hizo Kutxi, tanto del grupo, como de técnicos y mil trabajadores más del gremio, como siempre, las hizo con la gracia y el salero que le caracterizan y, sobre todo, con mucho cariño, no se olvidó de Fito, Robe, Evaristo, cuadrilla que se podían juntar para hacer un conciertico todos juntos, sería una pasada.
Algo que es muy agradecido de los conciertos de Marea, a parte de escucharles en directo, es la complicidad que tienen con el público. Me acuerdo en un concierto de hace varios años en la sala Oasis, por supuesto, sigo hablando de Marea, que estando en primera fila, sin el foso que hay en la sala multiusos, lo que lo hacía mucho más cercano, además de que el Kutxi me pasara un botellín de agua, cantó mirándome a los ojos y no os digo lo que se me hizo agua, hablando en plata.
A lo que iba, que en este concierto había un chico que cumplía 18 años, y los amigos le había preparado una pancarta y el Kutxi la leyó, y le dedicó la canción. ¡Qué gran regalo! También en la pancarta creo que ponía que le invitaban a La Concordia, ya no sé si eso pasaría.
Siento sin en esta exposición soy desordenada e incoherente, pero me muevo a golpe de recuerdos revueltos y de emociones, que es lo que al final queda de un concierto, a parte de la afonía que arrastro desde la noche del viernes.
Tanto a los amantes del rock y de la poesía, a los enamorados y a los faltos de cariño, sólo puedo recomendar todas y cada una de las canciones de Marea, sus letras te abrazan y dan calor, la música provoca una sensación que se mueve desde la tripa a la cabeza e intenta escaparse por el ombligo, por los ojos y por la boca pero la piel es más fuerte y se queda dentro y se transforma en energía. Algo así es su música, ya os he comentado al principio que no encontraba las palabras adecuadas.