¿comprar una casa?

Los anuncios de casas a la venta, especialmente los que tienen fotos, enganchan un montón.

Te muestran la fe que tiene la gente al creer que le van a dar el dinero que pide por pisos que no es que estén “para actualizar” que me encanta esa expresión, por cierto, es que están para tirar, o están más cerca de zulo-cueva que de piso. También están los que piden precios desorbitados o la distribución de la casa la hizo un diseñador de laberintos para ratas de laboratorio.

Pero, a veces, te encuentras joyas que rompen con la desesperación de la frustrada búsqueda de la casa soñada (y que se pueda pagar) y te arrancan una carcajada. Claro que si esto es de lo más destacado de la casa, échate a correr.

Portero automático

equipamiento

la casa está dotada de tendedero cubierto
portero automático

Ánimo Laura, algún día encontrarás tu casa ideal y te la podrás permitir.

Más sobre burbujas… Japón

El artículo deja una frase muy interesante, de un profesor de economía de la Universidad de Tokyo, que según dice el artículo es uno de los mayores expertos que hay sobre la burbuja inmobiliaria de Japón. Dice: “La mayor lección de Japón es no caer en el mismo estado de denegación que existió aquí. Durante una burbuja la gente no cree que los precios vayan a bajar. Esto se ha demostrado falso tantas veces en el pasado. Pero hay algo en la humanidad que no nos permite aprender de la historia”.

(Via: Cienladrillos

La locura inmobiliaria de Florida

Este va dedicado a todos aquellos que me toman por loco cuando digo que es probable que los precios de los pisos caigan en picado. La historia se repite.

En The Biggest Market Crashes podemos encontrar la historia de distintos cracks a lo largo de la historia: el lunes negro, la burbuja de las puntocom, la crisis asiatica o la locura inmobiliaria de Florida.

En los años 20, Estados Unidos estaba resurgiendo como el Imperio Británico del siglo XVIII y la gente parecía creer que esa prosperidad era infinita.

En 1920, Florida se convirtió en el destino ideal para aquellos a los que no les gustaba el frio. La población crecía rápidamente y no se podía satisfacer la demanda, lo que causó que los precios se duplicaran o triplicaran algunas veces, lo que en ese momento estaba justificado. Pero las noticias de cualquier cosa que duplica su precio atraen a los especuladores, y desde ese momento el mercado despegó.

Los precios siguieron subiendo cada vez más hasta que en un momento determinado no había ¨más estúpidos¨ que comprasen las tierras sobrevaloradas, así que los precios se comenzaron a ajustar ligeramente. En aquel momento los especuladores se dieron cuenta de que la burbuja había alcanzado su límite y quisieron hacer caja vendiendo todas sus propiedades mientras fuese posible.

Cundió el pánico y los precios cayeron en picado.

Lo cual me recuerda a una de las mejores frases que he leido en cuanto a consejos de inversión:

Deja que el último céntimo se lo lleve otro

He de reconocer que no creo que vaya a ser tan pronunciado ya que aunque las subidas de los precios son escandalosas, ni se acercan a lo que sucedió allí. Poco antes de llegar al pico de la burbuja, los precios se llegaron a multiplicar por 5 en un año, llegando a pagar $4,500,000 (de la época) por un apartamento.

Para ponerle la guinda al pastel, un huracán arrasó Florida en Septiembre del 26, llevandose 13.000 hogares y unos 400 muertos.

La gran pregunta… ¿bajarán los pisos?

Eso dicen por ahí. Obviamente algun día tendrá que ocurrir, así que la pregunta es ¿cuándo?

Leo en Finanzas.com: BBVA alerta sobre correcciones bruscas en el mercado inmobiliario.

Según los expertos:

Según la estimación realizada por el Servicio de Estudios del banco, actualmente la probabilidad de que en el próximo año y medio se registre un descenso real del precio de la vivienda es “ligeramente superior al 10%”.

Este riesgo se elevará en función del ritmo de los nuevos encarecimientos de los pisos, de forma que la tasa de probabilidad de ajustes puede aumentar hasta el 40% en caso de incrementos de precios intertrimestrales del 5% o anuales del 20%.